Dos leperos van a cazar al bosque. Uno de ellos saca su escopeta recortada y se pone los cañones en los ojos pensando que son unos prismáticos. Al no ver nada, dice
- ¡Mira, un botón! -refiriéndose al gatillo.
Pensando que apretándolo vería mejor, lo hace y la escopeta se dispara, dejándole sin sesos.